Confusión

No controlo el sentido

de mi intuición,

tampoco manejo bien

la confusión,

cuando tenemos miedo

a decir ‘te amo’

pero decimos ‘hacer el amor’

sin tanto rollo,

sin tanto temor.

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Estaciones

Mírame

antes de irme,

porque no volví

de quien fui

antes de esta.

Control.

Se ha vuelto inalcanzable,

y yo sin descanso

te miro

y te sosegas soñando

entre cenizas rizadas,

dentro de tus pupilas

zarpas.

Inalcanzable

como un ciego

y la orilla,

resignada te busco

en mi órbita pensante

y el habla me olvida.

Transitorio.

Ir a otro lugar

sin estar lista

parecía ser algo

que hablaba de mí.

Cuando pasabas directamente

a través de mi cuerpo

y me sentí extraña

otra vez.

Tu capacidad de engañarme

siempre fue más fuerte

y en tus rotas manos

me pude ver.

Dejé fluir todo lo malo

como un viejo trago

y lo vi venir

todo otra vez.

Espectros pt. II

Algo nace

en el ansia de querer sentir.

Y yo corro, viajo

lejos de mis ansias,

yo sigo.

Mientras caemos,

caemos,

caemos,

dentro de pequeñas charlas

y nos reímos

de nosotros y de los moretones

que llevamos puestos

antes de dormir,

el dolor interno

ajeno a las manos del otro

que no se va con caricias

o afecto temporal

o manos intrusas

en el tuétano de nuestro ser.

Hablamos sobre la emoción

que vivía ahí esa noche

y te veo dormido,

aparente,

eterno,

traído de mi mente

al otro extremo de la sala,

encarnando todo aquello

que no me puedo permitir,

siendo mi objeto ruin

para sentir.

Omóplatos.

Espeso líquido

con el que mojo mis labios

cada vez que destellan cerca de mí tus ojos

tus ojos vino

tus ojos sangre

tus ojos que más que ellos son un sol que duerme

atrapado en las cuencas de tus párpados

como un aullido

como un llamado.

Apareces a mi lado

entre rato y rato

y mis cables mueves

al pensar

en pequeñas fracciones

de tus expresiones

cuando no entiendes lo que digo

pero quieres hacerlo,

y entonces la expresión

“ojos como platos”

deja de ser una expresión

y la haces tuya

y ahí eres tú

hecho

y tus ojos

como platos.

I

Quiero creer

que el universo me mira

como un ave planeando,

y se cuida de mí.

Quiero creer

que hay señales,

que ando buscando

como un faro a medianoche,

con pies torcidos

por la ciudad,

mientras los pasantes me miran

y piensan,

piensan en mí.

Quiero creer

que hay algo más que pensamientos,

algo más que intuición,

algo más que sentir,

algo más que lo que hay adentro,

algo más que lo que hay afuera.

Quiero creer

que hay acción,

que hay miradas,

que hay cantos,

que hay pasos

que nos llevan más allá,

lejos de donde empezamos,

lejos de quiénes éramos,

lejos de los juguetes y de las risas

que dejamos en casa.

Quiero creer

que nadie nos abandonará,

que nos mantendremos puros,

en un espacio tan inmenso

que no se expande con lamentarnos.

Quiero creer

que voy a irme,

y voy a dejarte

aunque no quiera,

duda,

ansiedad.

Ojalá el sol me besara

las mejillas en sus días tristes,

nacer otra vez,

como intentas todos los días,

fundirme en matices rojizos, violetas

y rosas cálidos de verano.

Ojalá fuese mío,

todo el calor.

Ojalá me beses

como el sol.